Y otra de obsesión!!!

Últimamente me obsesionan varias cosas. Dos de ellas han sido las primeras entradas del blog, pero sin duda la obsesión que más me tiene comido el cerebro, a la que más horas dedico, en la que más pienso, en la que más tiempo gasto en Internet, tiempo mirando libros,  el tiempo de mi familia y amigos hablando de ello, tiempo en la cocina, tiempo en ir a ver tiendas especializadas (y hablo de tiempo por no decir dinero…) es el mundo de los cupcakes y las tartas!!!!

Todo empezó hace un par de años, en una de esas épocas de exámenes de la carrera en las que te apetece hacer cualquier cosa menos estudiar. La verdad es que todas mis obsesiones empiezan así. Mi obsesión por Harry Potter empezó estudiando selectividad y mi afición casi enfermiza durante una época por John Mayer y Russian Red también empezó (y acabó, aunque me siguen gustando ya han pasado a un nivel moderado de canciones escuchadas por día) cómo no, en época de exámenes. Está claro que buscaba cualquier excusa para no estudiar.

Pero lo de los pastelitos y las tartas es diferente. ¡¡Ya no hay forma de escapar!! Debido a mi tendencia melancólica hacia el pasado, siempre me han encantado los carteles publicitarios antiguos (obsesión de la que hablaré en otra entrada).

Niños dibujados cual querubines, todos agolpados frente al escaparate de una pastelería-confitería de principios de siglo con cara de no probar el chocolate más que en los días verdaderamente importantes. Tartas y pasteles de formas, tamaños y colores imposibles que se repetían en mi cabeza una y otra vez. Necesitaba por todos los medios saber cómo se conseguía fabricar tal dosis de felicidad porque los niños del mundo y los niños interiores de todos mis allegados tenían que probarlos y yo me sentía como la heroína que debía proporcionárselos. Esas eran las ideas que me metía en la cabeza para autoconvencerme de que esa búsqueda era más importante que el estudio de “Las riñas de gallos en Bali”  o saber por 2000000 vez  que Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles allá por mediados del siglo XV (algo superimportante, parece, para ser periodista hoy en día, ya que entraba en 4 de cada 5 asignaturas de la carrera).

Vuelvo al tema que me voy. Allí estaba yo, con Internet en mis manos metiéndome en un mundo nuevo donde las palabras glasa, fondant, Wilton, macarons o ganaché aún no tenían mucho sentido. Pobre de mí, no sabía lo que me esperaba. Ahora estoy tan enganchada que me compro ingredientes sólo para buscar recetas que los lleven y estar obligada a hornear y hornear sin parar. ¡Hasta mi novio me regaló un horno por mi cumpleaños y mi hermana una batidora por navidad!  A parte de los libros de recetas, un recurso muy socorrido cuando no saben ya qué regalarme.

Lo mejor: esta vez la obsesión ha servido para algo e incluso me ha dado un poco de dinerillo. (¡¡¡Yuuujuuuu!!! La excusa perfecta para no salir de la cocina!!) Aunque alguna vez mis creaciones hayan salido un poco regular (tengo una pena muy grande con unos amigos que me dicen que “estaba muy bien” pero creo que me mienten por el amor que sienten hacia mi persona,¡intentaré recompensarles!), normalmente la gente queda bastante satisfecha. Es genial tener personas cercanas para usar como conejillos de indias y me estoy planteando hacer unas encuestas para perfeccionar el método (aunque no me imagino sometiendo a mis abuelas a un estudio de mercado en Nochebuena, o quizá sí, me acaba de hacer mucha gracia la idea!).

Como parece que no se me da del todo mal (y si es al contrario decídmelo o tendréis que comer muchos pasteles más porque entre todos me habéis subido el ego pastelero muy alto) creo que voy a seguir y repartiendo un  poquito de “Asúcar” (como decía Celia Cruz) por ahí que falta que hace, a pesar de que mi madre me haya bautizado como “Reportera-repostera” y se parta de risa cada vez que se lo dice a alguien (a que os ha encantado el juego de palabras ehh?? ehhh?? ehhh???) o de la cara de Diego cada vez que le digo que he hecho un pastel nuevo, la misma de Chandler cuando le dijo a Mónica: “Oh, dios mío, nuestros hijos serán gordos”. Pues sí, gordos y felices!  (Parezco la bruja de Hansel y Gretel).

Cualquier sugerencia o petición será muy muy bien recibida!!!!

Imagen mental de mis futuros hijos…

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Un pensamiento en “Y otra de obsesión!!!

  1. Jajaja…muy buen la entrada. La verdad que tienes razón cuando dices que eres como una super heroina del azúcar cuya misión es repartir “mmmmmms” alrededor del mundo. El mundo necesita gente como tú!. Yo estoy encantada con esta nueva afición tuya y de poder compartir esos ratitos de amigas en la cocina.

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